lunes, 11 de agosto de 2014

La voz del árbol, un canto a la lectura y la vida

Il. Adolfo Serra
Anaya Infantil y Juvenil, 2014
XI Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, 2014
   Virginia vive en el campo con su familia, rodeada de animales y plantas. La convivencia con la perra Laika, la rana Renée, el hurón Hugo o el pájaro Grip es tan natural como con cualquiera de sus hermanos. Los animales parecen ser un miembro más de la familia.

Pero ese verano, Virginia descubre algo muy especial: una cabaña en un árbol en la que van apareciendo libros de forma misteriosa. ¿Quién los deja ahí? ¿Por qué?
 
Virginia y su familia son especiales y es que no te dejan indiferentes. Cuando terminas el libro te dan ganas de releer o leer todos los libros que se mencionan y es que son muchos y diferentes. 
Y estoy empezando la casa por la ventana pero es que es un libro excelente por muchas cosas.
Empezando por la cita que inicia el libro que nos introduce en dos temas primordiales del libro: la lectura y la naturaleza. También le añadiriamos la infancia como bien describe el autor.

El padre de Virginia, la protagonista de esta novela infantil, es escritor y las conversaciones que mantienen entre los dos son más que interesantes, te abren todo un mundo de posibilidades, de pensamientos, de nuevas conversaciones. En una de ellas, el padre le explica lo que son los derechos de autor (muy curiosa su explicación si pensamos que va dirigida a una niña de uno 11 años).
La famlia vive apartada de la ciudad, rodeada de naturaleza y animales, de lo que disfrutan todos.
Hay una escena que no puedo dejar de mencionar y es al comienzo del libro cuando el padre le explica a la Virginia que se tenía que cuidar porque había sufrido una angina de pecho. El padre le cuenta que desde entonces solo se dedica a escribir y que un libro le lleva a otro, como Sherezade que contando un cuento tras otro le salvo la vida, pues al padre le salva escribir libros. "Como ves, contar cuentos puede salvarte la vida, si eres capaz de hilvanar uno con otro".

Un argumento como este puede parecer aburrido y es que una familia viviendo entre naturaleza y libros puede no ser de lo más atractivo pero lo que cuenta son las conversaciones entre ellos, lo que dicen, lo que viven, lo que han vivido... 
A Virginia le encanta leer y en un paseo con su madre encuentran una cabaña en un árbol. Dentro hay un libro y desde entonces Virginia irá siempre a leer allí y cuando se termine un libro siempre tendrá otro que misteriosamente le dejan allí.
Los hermanos no eran muy aficionados a la lectura pero las andanzas de Virginia en ese árbol les anima a visitarla y empiezan a leer en voz alta.
En resumen, un libro que anima a leer porque te transmite esa pasión por los libros, por las aventuras, por la fantasía, por la imaginación, porque te transporta a otros mundos y porque las lecturas compartidas en familia unen mucho más que cualquier otra cosa.
La voz de árbol es un canto también, además de a la lectura, a la naturaleza. Los animales están muy presentes en esta novela, así como la naturaleza con ese árbol que no sabremos hasta el final si aguantará las ideas humanas de algunas personas.
Por último mencionar las ilustraciones de Adolfo Serra, son inspiradoras y llenas de color, que le otorga ese pequeño detalle al texto en los momentos cumbres: esa madre rodeada de sus niños contandoles cuentos o esa cabaña en lo alto del árbol.


Fuente Revista Babar:
El autor describe así su novela: “En La voz del árbol se juntan algunos de los temas que más me interesan: la infancia, la naturaleza y los libros. Creo que los niños necesitan de la naturaleza, porque son parte de ella y no deberían abandonarla nunca. En cuanto a los libros, pienso lo que decía Graham Greene: que solo durante la infancia los libros pueden ejercer en nosotros una influencia realmente profunda, porque nos ayudan a entender el mundo al mismo tiempo que crecemos, y también nos sirven como textos de adivinación que nos hablan del futuro y nos descubren cómo podemos llegar a ser. Mi novela se desarrolla en el seno de una familia que vive en el campo, rodeada de animales y de plantas. Habla de la pasión por la lectura y por la escritura, y en cierto modo nos enseña que hay infinidad de libros posibles, que muchos están por descubrir y que los demás, los que faltan, podemos escribirlos entre todos”.

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